
La mujer, de 77 años, se recupera ya en su domicilio y la Guardia Civil identifica a siete perros sin chip.
El reflejo de tirarse al suelo y cubrirse la cara cuando ya estaba rodeada por los animales y la intervención de un vecino evitaron que lo ocurrido el martes por la tarde tuviese consecuencias todavía más graves para una vecina de Tomiño de 77 años atacada por un grupo de perros. Carmen había salido a pasear sola por el entorno de su casa, en el barrio de Vidancelle, en la parroquia de Estás, una zona rural cercana al río por la que, según explica su familia, suele caminar con frecuencia. «Es una zona tranquila por la que suele pasear mucha gente», relata su hijo, Pablo Fernández, que este miércoles reconstruía lo sucedido pocas horas después de que su madre recibiese el alta hospitalaria. Según su relato, la mujer se encontró de repente con varios perros sueltos. «Ella contó que eran ocho», señala. Los animales se abalanzaron sobre la mujer y comenzaron a rodearla. En ese momento tuvo un reflejo que resultó decisivo para evitar lesiones todavía más graves. «A mi madre la atacaron los perros en manada; tuvo el reflejo de tirarse boca abajo y taparse la cara», relata.
Ese gesto hizo que las mordeduras más graves se concentrasen en los brazos, especialmente en los antebrazos, mientras trataba de proteger la cabeza. Durante lo sucedido los animales también le causaron heridas en un hombro y en la espalda. «Le mordieron los brazos», añade su hijo al describir cómo su madre intentó protegerse mientras los perros la rodeaban. Además de las mordeduras, la mujer presenta moratones y arañazos provocados por las patas de los animales durante el forcejeo mientras trataba de protegerse en el suelo.
La intervención de un vecino resultó también determinante. El hombre había pasado minutos antes por el mismo camino acompañado de un niño pequeño y, según relata la familia, los perros también habían intentado atacarlo. Por ese motivo decidió regresar para advertir del peligro y fue entonces cuando se encontró a la mujer en el suelo. «Un vecino volvió atrás y fue el primero que la ayudó», explica Pablo Fernández. Los sanitarios de la ambulancia lograron controlar las hemorragias iniciales. Otra medicalizada que trasladó a la víctima al hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. «No perdió el conocimiento en ningún momento, pero estaba en shock», explica su hijo.
Tras varias horas en observación, los médicos descartaron la necesidad de una intervención quirúrgica. «No fue necesario operarla ni poner puntos porque las heridas de perro es mejor dejarlas abiertas para evitar infecciones», señala. La mujer recibió finalmente el alta hospitalaria sobre las doce y media de la madrugada del miércoles y regresó a su domicilio, donde trata ahora de recuperarse de las heridas y del fuerte susto vivido. Durante los próximos días deberá acudir al centro de salud cada 48 horas para realizar las curas y controlar la evolución de las lesiones.
Mientras tanto, agentes del Seprona, de la Guardia Civil y de la Policía Local de Tomiño permanecieron en la zona desde primera hora de la mañana para esclarecer lo ocurrido. Según informó la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, los investigadores han identificado a siete perros como los implicados en lo sucedido. Seis de ellos pertenecen al morador de una vivienda próxima al camino en el que se produjeron los hechos y «normalmente están fuera del cierre», indicaron las mismas fuentes.
El séptimo animal es uno de los cuatro perros de la propietaria de la vivienda, que permanecen dentro de la finca. Los agentes lograron localizar a cinco de los perros, de los que se ha hecho cargo la protectora provincial CAAN. Por el momento falta por localizar uno de los animales que habitualmente estaban fuera del recinto, mientras que el otro permanece en la propiedad junto a los otros tres que se encuentran dentro del cierre. Ninguno con chip, señalaron.

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