
El informe Estudes, con más de 2.000 entrevistas solo en la comunidad, dice que también baja el consumo de cannabis y el de bebidas energéticas.
El alcohol y el tabaco cada vez interesan menos a los adolescentes gallegos. El consumo de drogas ilegales baja, aunque el de bebidas energéticas, algo inferior al que había hace dos años, se mantiene como hábito para casi uno de cada tres jóvenes de entre 14 y 18 años, especialmente entre los chicos. Son las conclusiones principales del informe Estudes de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas aplicado a Galicia. La Xunta —al igual que la mayoría de las comunidades— decidió ampliar la muestra general del Ministerio de Sanidad para presentar unos datos basados en entrevistas a 1.045 hombres y 1.088 mujeres de entre 14 y 18 años. Unas cifras que, salvo en el grupo de 18 años en el que solo participaron 58 jóvenes, permiten un conocimiento mucho más específico de la realidad gallega. Y ese panorama, aunque es muy parecido al de la media española, en casi todos los aspectos muestra datos más favorables en la comunidad que en el conjunto del Estado, tal como recalcó ayer el presidente autonómico, Alfonso Rueda, en la presentación del informe, tras el Consello da Xunta. Se quedó, sobre todo, con que «o consumo intensivo ocasional de alcohol entre os adolescentes galegos descendeu sensiblemente».
El informe indica que prácticamente la mitad de los escolares gallegos de estas edades no han probado el alcohol en el último mes. Sí bebieron el 51,3 % de los encuestados, según estos testimonios recabados entre el 10 de febrero y el 10 de junio del año pasado, pero eso son siete puntos y medio menos que el 58,8 % que reflejaba el estudio del año 2023. Además, también descienden las formas de consumo más problemáticas, que tienen que ver con los atracones, generalmente durante el fin de semana. Los chavales que reconocen haber sufrido una intoxicación etílica en los últimos 30 días no llegan al 18 %, cuando en el 2023 —el estudio se hace cada dos años— superaban el 23 %.
Entre los motivos esgrimidos para beber, el argumento de que «é máis divertido e anima as festas» es el más citado (68,2 %), mientras que el 44,7 % destaca que les gusta la sensación que les proporciona y el 21,7 dice que le ayuda a desinhibirse y ligar más.
Las bebidas energéticas, tan de actualidad por la reciente prohibición a los menores, sí están muy presentes entre el alumnado gallego. El 31,3 % de los encuestados admite haberlas tomado en el último mes frente al 38,4 % de la media española. Con todo, el descenso es notable frente al 45,6 y el 47,7 %, respectivamente, registrado en el informe del 2023.
El tabaco también cotiza a la baja, hasta el punto de que el consumo habitual se ha vuelto prácticamente testimonial, aunque aquí sí hay algunas diferencias significativas que apuntarían a que la comunidad va algo rezagada en ese rechazo al humo. Solo el 5,6 de los adolescentes y jóvenes fuman a diario en Galicia, algo por encima del 4,3 % del conjunto de España. Además, en el ámbito estatal apenas hay diferencias por sexo. El 15,4 % de los hombres y el 15,6 % de las mujeres admiten haber fumado en el último mes, mientras que en Galicia este hábito tóxico todavía mantiene una prevalencia masculina (20,4 % frente a 17,4). Por el contrario, en lo que respecta a los cigarrillos electrónicos, únicamente los han probado el 41,4 % de los estudiantes gallegos de estas edades y, sin embargo, el 49,5 % de los españoles. Más de ocho puntos de diferencia.
Sí llama la atención, aunque también con cifras a la baja —tanto en Galicia como en España—, el consumo de hipnosedantes, que en la gran mayoría de los casos son tranquilizantes a los que solo se debería acceder con receta y que llegan a manos de los chavales. El 17,8 % los han probado alguna vez en la vida y el 7,6 % los han tomado en los últimos 30 días.
En cuanto al cannabis, la droga ilegal más consumida, únicamente el 12,2 % la ha fumado en el último mes, cuando en el 2023 ese porcentaje llegaba al 18,6. Además, prácticamente solo uno de cada cinco adolescentes gallegos han consumido esta droga alguna vez. E incluso entre los que se declaran como fumadores habituales, la escala CAST, que sirve para detectar consumos problemáticos, indica que solo el 15,6 % presenta un consumo de alto riesgo. La heroína, por ejemplo, que tanto daño hizo en los 80 y los 90, la han probado apenas uno de cada cien entrevistados, y el nivel de conciencia sobre el riesgo que implican esta y otras drogas está en el momento más álgido de la historia, especialmente entre las chicas. Incluso tomar una o dos cañas de cerveza al día es visto como problemático por casi el 70 % de los encuestados, fumar un paquete de tabaco al día por más del 94 y consumir heroína habitualmente por el 97,3 %.

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