
«Es una enfermedad terrible», señala el hijo del galés al revelar el padecimiento que está borrando los recuerdos de su padre.
«Es una enfermedad terrible. Lo que estamos viendo es la memoria a corto plazo: hablo con él casi todos los días y, si charlamos por la tarde, puede que no recuerde que también hablamos por la mañana», explica Cameron, que heredó de su padre la pasión por el deporte rey e incluso jugó durante algún tiempo en el Cardiff City, para ejercer posteriormente como entrenador y asistente técnico.
El deterioro cognitivo de Toshack no alcanza a todos sus recuerdos. De hecho, como desgrana Cameron, la memoria del galés recupera el vigor cuando le invitan a rememorar sus andanzas en los terrenos de juego, aquellos en los que dejó su impronta con un rico acervo táctico y una personalidad que no dejaba a nadie indiferente.
«Si le pregunto sobre sus días en Liverpool, San Sebastián o Madrid, los detalles son sorprendentes. El otro día me habló de un partido del Real Madrid contra el Milan de Sacchi y cómo modificó su centro del campo para lidiar con Marco van Basten. Es como si el partido hubiese sido ayer», señala Cameron en una entrevista en la que subraya que su padre, de 77 años, alterna días buenos y otros que no lo son tanto, tal y como suele ocurrir con quienes padecen una enfermedad que sufren millones de personas en todo el mundo.

Toshack, con la Real Sociedad, en una visita a Riazor para medirse al Deportivo. CESAR QUIAN.
Un técnico que no dejó indiferente a nadie.
A Toshack siguen venerándole como una leyenda en Anoeta, donde el pasado mes de septiembre sintió el calor de la afición de la Real Sociedad con motivo de un homenaje en el que se le entregó la insignia de oro y brillantes del club donostiarra y al que asistió su familia.
Futbolista de fortuna en Inglaterra, donde llegó a marcar 96 goles con la camiseta del Liverpool y conquistó tres campeonatos ingleses y dos Copas de Europa tras forjarse en las filas del Cardiff City, Toshack llegó a España en 1985 para hacerse cargo de la Real Sociedad tras estrenarse como entrenador el año anterior en el Sporting de Portugal. Permaneció cuatro temporadas en San Sebastián, donde dejó una profundísima huella, antes de aceptar una oferta de Ramón Mendoza para hacerse cargo del Real Madrid.
Con el conjunto de Chamartín ganó la Supercopa de España y la Liga durante su primera temporada, pero a la siguiente fue destituido cuando solo se habían disputado once partidos. En 1990 volvió a la Real Sociedad, donde permaneció otras cuatro temporadas, antes de asumir el banquillo del Deportivo. Con el Dépor, en 1995, le ganó la Supercopa de España al Real Madrid y acabo la Liga noveno. También alcanzó con los coruñeses la semifinal de la Recopa de Europa. En A Coruña lo cesaron en febrero de 1997.
Regresó al Real Madrid en 1999, esta vez con un paso efímero que finalizó después de que lanzase un inolvidable desafío que colmó la paciencia de Lorenzo Sanz, por entonces presidente del Real Madrid. «Es más fácil ver un cerdo volando sobre el Bernabéu a que yo rectifique», dijo el galés tras un mal partido del Real Madrid en Vallecas que provocó el cambio de guardia en el banquillo de los blancos en noviembre de 1999 con la salida del británico, al que sustituyó Vicente del Bosque.
Posteriormente, Toshack fue seleccionador de Gales y también de Macedonia. Su última experiencia como entrenador fue con el Wydad Casablanca, equipo marroquí al que dirigió entre el 2014 y el 2017.

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