
Consideran que esto solo se trata de una táctica de negociación, para revisar anualmente el acuerdo comercial.
La posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos anuncie hoy que no extenderá de inmediato la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años fue recibida con cautela por el sector empresarial de Coahuila, que considera el movimiento como una estrategia de negociación del presidente Donald Trump, más que como una decisión para desmantelar la integración económica de Norteamérica.
De acuerdo con información publicada por Reuters, la administración estadounidense prevé activar el mecanismo de revisión contemplado en la llamada “cláusula de caducidad”, lo que implicaría que, de no alcanzarse un acuerdo entre los tres países, el tratado permanecería sujeto a revisiones anuales hasta su vencimiento, el 1 de julio de 2036.
Aunque el anuncio ha generado incertidumbre, empresarios locales coinciden en que la postura de Washington busca fortalecer su posición en la mesa de negociación, una táctica que ya utilizó Trump durante la renegociación del TLCAN que dio origen al actual T-MEC.
Para los desarrolladores de parques industriales del norte del país, particularmente en Coahuila, la inversión extranjera continuará llegando al estado con o sin la renovación inmediata del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El presidente de Coparmex Coahuila Sureste, Alfredo López Villarreal, señaló que el principal objetivo es que la revisión concluya con la ratificación y fortalecimiento del T-MEC, preservando la certeza jurídica que durante décadas ha permitido consolidar a Norteamérica como una de las regiones más competitivas del mundo.
Respecto a la posibilidad de que Estados Unidos no otorgue desde ahora una extensión automática prevista en la cláusula de revisión, consideró que esta postura responde más a una estrategia de negociación que a una decisión definitiva de abandonar la integración económica de Norteamérica.
“Quienes hemos seguido la forma de negociar del presidente Trump sabemos que suele elevar la presión al inicio de las conversaciones para fortalecer su posición negociadora. Ya ocurrió durante la renegociación del TLCAN que dio origen al propio T-MEC y hoy observamos una dinámica similar. Por ello, sería prematuro interpretar este anuncio como el fin del tratado”, afirmó.
Añadió que, para Coahuila y la Región Sureste, el escenario ideal consiste en mantener reglas claras para el comercio y la inversión, fortalecer la integración de las cadenas de suministro, actualizar capítulos que requieren modernización —como innovación, digitalización, energía, facilitación comercial y relocalización de inversiones— y aprovechar el fenómeno del nearshoring para atraer más proyectos productivos.
Por su parte, el presidente de la División Construcción de Grupo Amistad, Jesús María Ramón Aguirre, consideró poco probable que Estados Unidos abandone el tratado. Señaló que, con o sin su renovación, la inversión extranjera seguirá llegando a Coahuila, aunque con la firma del acuerdo el crecimiento sería más acelerado gracias a la certidumbre que ofrece.
Recordó que durante los 32 años de vigencia del acuerdo comercial entre los tres países se han consolidado reglas claras que han brindado seguridad y confianza a los inversionistas.
Indicó que el mejor escenario es concretar la renovación del T-MEC para que los inversionistas estadounidenses, canadienses, chinos y japoneses puedan tomar decisiones con mayor certeza sobre sus proyectos en México. El peor panorama, advirtió, sería la imposición de aranceles de entre 50 y 60 por ciento a las importaciones mexicanas.
El presidente de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) de Saltillo, Enrique López Aguirre, expresó su esperanza de que la información resulte falsa; de lo contrario, advirtió, representaría un fuerte golpe para la economía nacional debido a la alta dependencia del mercado estadounidense.
Explicó que Saltillo, por su perfil altamente vinculado a la industria automotriz, resentiría especialmente los efectos en el turismo de negocios, segmento que representa el 70 por ciento de los visitantes y genera alrededor de 800 millones de pesos anuales únicamente en hospedaje. Una disminución en la producción industrial tendría repercusiones inmediatas en este sector.
En el mejor escenario, con la renovación del tratado, la ocupación hotelera, que actualmente promedia el 50 por ciento, podría incrementarse entre 20 y 35 puntos porcentuales para ubicarse entre 70 y 85 por ciento. En el peor de los casos, podría descender hasta el 40 por ciento, obligando al sector a buscar una mayor diversificación.
El presidente de la Asociación de Administradores en Recursos Humanos Coahuila Sureste (ARHCOS), Miguel Ángel Betancourt, consideró que para una región tan integrada a las cadenas de valor de Norteamérica es momento de analizar la situación con calma y visión de largo plazo.
Señaló que el escenario más favorable sería la continuidad del acuerdo con reglas claras y estables, ya que ello consolidaría a Coahuila como uno de los principales polos manufactureros del país y de la región. Añadió que el fortalecimiento del contenido regional puede convertirse en una oportunidad para desarrollar proveeduría local, atraer nuevas inversiones y generar más empleo formal.
A su vez, el empresario Héctor Horacio Dávila Rodríguez estimó que el T-MEC finalmente será renovado. Consideró que la diferencia radica en que el presidente Donald Trump busca que la revisión sea anual, mientras que México pretende extender su vigencia por 16 años, y opinó que probablemente prevalecerá la postura estadounidense.
No obstante, señaló que Trump concluirá su mandato en tres años, lo que abriría la posibilidad de negociar posteriormente una vigencia de 13 o 14 años.
Añadió que el mejor escenario para la Región Sureste es la renovación del acuerdo por 16 años, debido a la fuerte dependencia de industrias como la automotriz y la de línea blanca.
Finalmente, el expresidente de la Asociación de Industriales y Empresarios de Ramos Arizpe (AIERA), Mario Ricardo Hernández del Bosque, afirmó que una eventual no renovación del acuerdo perjudicaría más a Estados Unidos que a México, al considerar que el país mantiene una sólida plataforma para la inversión extranjera.
“Creo que se trata de una estrategia del Gobierno de Estados Unidos para intensificar su posición negociadora en temas de interés para el presidente Donald Trump. Estamos muy lejos de un escenario que pudiera impactarnos severamente; contamos con una estructura productiva sólida y altamente eficiente. Considero que se trata de un movimiento más político que económico”, concluyó.

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