
La entrega de obras este año a la Universidad Autónoma de Santo Domingo por parte del Gobierno, en este municipio, consolidan su presencia en la región Este, si se sabe que también se la puede encontrar en Higüey desde 1978 y en Hato Mayor desde 2024.
Las obras son un hotel, el Santa Cruz, y el “Paseo de la Cultura”, como denominan algunos seibanos al conjunto aulas, auditorio y oficinas ubicados donde hace un siglo hubo un puesto militar.
El lugar es histórico, y cualquiera interesado en pormenores de la primera ocupación del país por el gobierno de los Estados Unidos de América —la de 1916-24— encontrará en este lugar rastros materiales de aquella operación y la oposición armada de los denominados, entonces, gavilleros.
En una de cuatro estructuras en el otero desde el cual se domina gran parte del pueblo, operan las oficinas administrativas del conjunto formado por el hotel y las dos aulas, una de ellas virtual, con las cuales la UASD se propone fortalecer su proyecto académico en este municipio, pero faltan estudiantes.
Llama la atención que las nuevas tecnologías están ausentes en la propuesta inicial, lo mismo que la formación en turismo.

Kircy de la Cruz, del área administrativa, explicó a EL DÍA que para el período en curso sólo sumaron 9 estudiantes nuevos a una matrícula que ha ido bajando desde 2023.
Les fue impreso un giro y el objeto inicial —construir un paseo de la cultura— fue puesto a un lado y todo ha ido a dar a manos de la UASD, que ahora debe darle vida cultural, social y académica, pero el seibano carece de interés.
A unos cuantos pasos de este edificio del partido de Trujillo —que también operó una vez como liceo tradicional con estudiantes desde el primer grado hasta el cuarto del bachillerato— se mantiene todavía en pie la chatarra metálica del reservorio de agua del viejo acueducto que INAPA abandonó hace unos cuatro años.
Esta o colina, como se advierte con facilidad, puede ser muy bien aprovechada con tal de que alguien haga una pequeña inversión (el ayuntamiento o el Ministerio de Cultura) y le impriman al viejo “tanque” del acueducto murales con parte de la historia de Santa Cruz de El Seibo. Para ello habría que conseguir el permiso de INAPA y acaso algo de pintura con Pepín Corripio y un andamio con Tato Bisonó, personas deseosas de colaborar.
Las organizaciones sociales de la época hicieron tanta fuerza como les fue posible, pero los de Higüey pudieron más por la integración de sus ricos, mientras que en El Seibo eran pobres.
Ahora ha sido llevada y algunos en Santa Cruz ven en ello la mano de Antoliano Peralta Romero, un michero que fue consultor jurídico del gobierno de Abinader.
Sospecho que la juventud seibana está fuera del municipio. El turismo de la región se los lleva y lo mismo las universidades del entorno. Ahora toca pujar por la UASD y despertar.
Monumentos valiosos

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