Uno de los exagentes de inteligencia declara ante el juez de las cloacas del PSOE que le pareció una autoridad del Estado.

Ángel Ausín explicó que durante el encuentro, celebrado en el bufete de Jacobo Teijelo (que defiende ahora a Santos Cerdán), escuchó hablar de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y, concretamente, de su mando, el teniente coronel Antonio Balas.
Ausín recuerda que Hamlyn hablaba de irregularidades procesales y policiales que podía aportar y mencionaba repetitivamente a Balas y, afirmó, en ese momento pensó que se trataba de un apodo de alguien, un sicario o una persona del ámbito delicuencial. En todo caso, no entendía qué quería decir.
Javier Frutos, por su parte, aseguró que la exmilitante socialista le pareció una persona que pertenecía o, al menos, representaba al Estado. Principalmente, por la autoridad que mostraba y lo que decía sobre algunos fiscales. Según contó, Javier Pérez Dolset, ahora también investigado y presente en la cita, se limitaba, mientras tanto, a escuchar y tomar notas.
Este mismo testigo ratificó que oyó a Díez proponer a Hamlyn (inmerso en la causa del fraude de Hafesa) pactos con el Ministerio Público, a cambio de información sobre jueces y miembros de la misma Fiscalía.
Frutos, además, señaló que, cuando trascendió públicamente la cita, sintió que les habían metido en un problema y dio por hecho que había sido grabada desde Dubái, la ciudad de Emiratos Árabes Unidos donde el mencionado empresario se encuentra huido de la Justicia.
Eso sí, ninguno escuchó hablar de Santos Cerdán o del PSOE, pero sí del fiscal ex de Anticorrupción José Grinda. Uno de los dos miembros de la Fiscalía (el otro es Ignacio Stampa) que denunció ante sus superiores que Díez había intentado sobornarle, ofreciéndole ventajas profesionales si le facilitaba trapos sucios de su antiguo jefe, Alejandro Luzón.

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