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| El exdirector del FBI comparece ante un tribunal en Virginia acusado de amenazar al presidente Trump. |
El exdirector del FBI James Comey se entregó este miércoles a las autoridades y compareció por cinco minutos ante el juez federal William Fitzpatrick en su primera audiencia en un tribunal federal de Virginia, tras haber sido acusado de amenazar al presidente, Donald Trump.
El abogado de Comey, Pat Fitzgerald, afirmó que presentará varias mociones en el Distrito Este de Carolina del Norte, incluida una moción por enjuiciamiento vengativo. Solicitó al Departamento de Justicia que conserve sus registros.
Comey, quien fue escoltado fuera de la sala por un alguacil federal, se giró hacia la galería y sonrió al salir. No hubo declaración de culpabilidad, ya que no puede ser procesado en Virginia.
El juez también rechazó la solicitud del gobierno de imponer condiciones a la libertad de Comey, calificándola de innecesaria.

Esto marcó el inicio de un proceso penal en contra de Comey que, según expertos jurídicos, plantea importantes obstáculos para la fiscalía y probablemente suponga un reto para el Departamento de Justicia a la hora de obtener una sentencia favorable.
Comey fue acusado formalmente el martes en Carolina del Norte por presuntamente proferir amenazas contra el presidente, Donald Trump, en relación con una fotografía que publicó el año pasado en redes sociales en la que se veían conchas marinas dispuestas formando los números ‘86 47’. El Departamento de Justicia sostiene que esos números constituían una amenaza contra Trump, el 47.º presidente. Comey ha dicho que supuso que los números reflejaban un mensaje político, no un llamado a la violencia contra el presidente republicano, y que eliminó la publicación tan pronto como vio que algunas personas la interpretaban de esa manera.
Esta acusación es la segunda contra Comey, un adversario de larga data de Trump que se remonta a su época como director del FBI, en el último año. La primera, por cargos no relacionados de declaración falsa y obstrucción, fue desestimada el año pasado. Ahora, los fiscales que llevan el caso de las amenazas se enfrentan al reto de demostrar que Comey tenía la intención de comunicar una amenaza real o, al menos, imprudente.
La acusación formal imputa a Comey haber actuado “a sabiendas y de manera deliberada”, pero su escueto lenguaje no respalda esa afirmación. El fiscal general interino, Todd Blanche, se negó a dar más detalles en una conferencia de prensa sobre qué pruebas de intención tiene el Gobierno. Sin embargo, es probable que las amplias protecciones de la Primera Enmienda a la libertad de expresión, los precedentes de la Corte Suprema y las declaraciones públicas de Comey —en las que indica que no tenía la intención de transmitir una amenaza— impongan una carga muy pesada al Gobierno.
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| Reconocen errores en el procesamiento de James Comey y el caso podría desestimarse. |
El caso fue presentado en el Distrito Este de Carolina del Norte, donde se encuentra la playa en la que Comey dijo haber encontrado las conchas.
Como director del FBI, Comey había supervisado los primeros meses de una investigación para determinar si la campaña de Trump en 2016 se había coordinado con Rusia para influir en el resultado de las elecciones de ese año. Comey fue despedido por el republicano a los pocos meses de iniciar su primer mandato, y desde entonces el presidente y sus partidarios han buscado venganza por esa pesquisa.
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| Desestiman las imputaciones contra el exdirector del FBI y la fiscal general de Nueva York. |
La Corte Suprema ha sostenido que las declaraciones no están protegidas por la Primera Enmienda si cumplen con el umbral legal de una “amenaza real”.
Esto requiere que los fiscales demuestren, como mínimo, que el acusado ignoró imprudentemente el riesgo de que una declaración pudiera percibirse como una amenaza de violencia. En un caso de la Corte Suprema de 2023, la mayoría sostuvo que los fiscales deben demostrar que “el acusado tenía cierta comprensión subjetiva de la naturaleza amenazante de sus declaraciones”.
Por otra parte, la Corte Suprema ha dictaminado que el discurso político hiperbólico goza de protección. En un caso de 1969, los magistrados sostuvieron que un manifestante contra la guerra de Vietnam no había proferido una amenaza consciente y deliberada contra el presidente cuando comentó: “Si alguna vez me obligan a empuñar un rifle, el primer hombre al que quiero tener en mi punto de mira es L.B.J.”, en referencia al presidente Lyndon B. Johnson. El alto tribunal señaló que las risas de la multitud cuando el manifestante hizo la declaración, entre otras cosas, demostraban que no se trataba de una amenaza seria de violencia.




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