
Para Hidalgo, el problema va más allá del aula: tiene raíces en la transformación social de las últimas décadas.
“El deterioro empezó cuando se debilitó la autoridad en el hogar”, sostuvo durante una entrevista en el programa Matinal.
A su juicio, la pérdida de respeto hacia figuras familiares se ha trasladado directamente al entorno escolar, donde los docentes enfrentan cada vez más dificultades para ejercer no solo su rol pedagógico, sino también su autoridad moral.
Un caso reciente ilustra esta preocupación: la agresión a un profesor en el liceo Juan Pablo Duarte, un hecho que, según denuncia, no generó una respuesta pública contundente por parte del Ministerio de Educación. Para el gremio, ese silencio institucional contribuye a normalizar la violencia.
Pero la crisis no se limita a la disciplina. También se agrava por condiciones estructurales que afectan directamente la calidad del aprendizaje. Hidalgo señala dos factores clave: la promoción automática y la sobrepoblación en las aulas.
La promoción automática, es decir, el paso de un grado a otro sin garantizar que el estudiante haya adquirido las competencias necesarias, está generando un efecto acumulativo. Estudiantes avanzan con vacíos formativos, lo que incrementa la frustración, la indisciplina y el rezago académico dentro del aula.
A esto se suma la alta cantidad de estudiantes por curso. La sobrepoblación limita la atención individualizada, dificulta el manejo del grupo y reduce la capacidad del docente para intervenir de manera efectiva ante conflictos. En ese contexto, mantener el orden y garantizar aprendizaje de calidad se vuelve cada vez más complejo.
Frente a este escenario, la ADP propone revisar de manera integral la relación entre familia y escuela. Hidalgo insiste en la necesidad de establecer un régimen de consecuencias tanto para estudiantes como para padres que incumplan sus responsabilidades.
Incluso plantea medidas como condicionar incentivos económicos, como el bono estudiantil, al cumplimiento de la asistencia y participación en el proceso educativo.
El dirigente también aboga por reforzar los equipos de orientación escolar, mejorar las condiciones laborales docentes y revisar el sistema de evaluación y promoción académica.
Todo esto, asegura, debe formar parte de una reforma basada en indicadores claros y seguimiento continuo.
Otro punto que genera inquietud es la supuesta falta de información sobre beneficios existentes. Hidalgo cuestiona que muchos estudiantes desconozcan que cuentan con un seguro escolar, lo que ha provocado que familias asuman gastos médicos que deberían estar cubiertos.
En el fondo, el diagnóstico apunta a una urgencia mayor: redefinir el modelo educativo dominicano en un contexto de cambios sociales acelerados.
La disciplina, la corresponsabilidad familiar y la calidad del aprendizaje aparecen como ejes centrales de una discusión que, según los docentes, no puede seguir postergándose.

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