La lluvia ácida tras los bombardeos a instalaciones petroleras pone en peligro la salud de los iraníes. - .

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martes, 10 de marzo de 2026

La lluvia ácida tras los bombardeos a instalaciones petroleras pone en peligro la salud de los iraníes.

Por Más Noticias y un poco Más
La Voz  / REDACCIÓN / LA VOZ.


Columna de humo negro provocada por el ataque este fin de semana a la refinería de Shahran, en Teherán
Columna de humo negro provocada por el ataque este fin de semana a la refinería de Shahran, en Teherán ABEDIN TAHERKENAREH | EFE

Desde la OMS señalan que dependiendo de las cantidades de elementos presentes y sus propiedades ácidas podrían producirse «quemadura químicas en la piel y daños graves en los pulmones». 


La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostuvo este martes que los recientes bombardeos sobre instalaciones petroleras en Irán ponen en peligro la salud de la población, por los estragos que se generan en particular en las vías respiratorias y la piel. En estas circunstancias, la organización validó la recomendación de las autoridades a la población para que permanezca dentro de sus casas en la medida de lo posible, en el marco de directrices públicas para la protección contra la denominada «lluvia ácida».

«Los ataques a las instalaciones de almacenamiento de petróleo provocaron una liberación masiva de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno al aire», declaró en Ginebra el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier. Agregó que el nivel de peligro dependerá de la combinación específica de esos elementos tóxicos, lo que todavía no se ha podido determinar. En una situación de «lluvia ácida», los compuestos químicos caen en forma de lluvia, nieve o niebla, causando una grave acidificación de suelos y de cuerpos de agua. El portavoz señaló que dependiendo de las cantidades de elementos presentes y sus propiedades ácidas podrían producirse «quemadura químicas en la piel y daños graves en los pulmones».


La OMS también ha advertido sobre la posible contaminación de alimentos debido a este tipo de ataques. Teherán amaneció el domingo envuelta en una nube tóxica, una mezcla de lluvia y humo tras los ataques israelíes contra infraestructuras petroleras en la ciudad y zonas cercanas, que además causaron cuatro muertos. 

Efectos en la salud

La exposición a este tipo de contaminación puede provocar diferentes problemas de salud, tanto a corto como a largo plazo. Entre los síntomas más inmediatos se encuentran irritación en la garganta, problemas respiratorios o sarpullidos en la piel tras el contacto con la lluvia contaminada o con el aire cargado de humo.


Los compuestos presentes en la gasolina y en el petróleo quemado, como benceno, tolueno o partículas finas (PM2.5), pueden afectar al organismo de varias formas:

  • Sistema respiratorio: inhalar partículas y gases irritantes puede provocar tos, dificultad para respirar, crisis asmáticas o inflamación pulmonar.
  • Ojos y piel: el contacto con sustancias ácidas o con hidrocarburos puede causar irritación ocular, conjuntivitis o erupciones cutáneas.
  • Sistema nervioso: algunos compuestos de la gasolina, como el benceno, pueden producir mareos, dolores de cabeza o náuseas si se inhalan en altas concentraciones.
  • Riesgos a largo plazo: la exposición prolongada a ciertos hidrocarburos aromáticos y contaminantes del petróleo se ha asociado con un mayor riesgo de cáncer y otras enfermedades crónicas.

Las autoridades sanitarias han recomendado a los ciudadanos permanecer en interiores, evitar el contacto con la lluvia y usar mascarillas si es necesario salir a la calle, especialmente en el caso de niños, personas mayores o quienes padecen enfermedades respiratorias.


Bombardeos en Beirut.
Bombardeos en Beirut. Mohamed Azakir | REUTERS

La contaminación del aire, el agua y el suelo serán daños «duraderos». 

Los ataques contra las infraestructuras petroleras iraníes causarán «daños duraderos» en «áreas geográficas extensas» en forma de contaminación del suelo y del agua y de emisiones de gases de efecto invernadero, según un análisis del Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBS). «En el caso específico de las instalaciones de Teherán, es sumamente inusual que tantos sitios sean atacados en una zona tan densamente poblada y geográficamente vulnerable a la mala calidad del aire, lo que expone a muchas personas a una peligrosa mezcla de contaminantes», señala el informe, titulado Lluvia negra.


Su publicación sigue a la advertencia lanzada este lunes por la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de que el domingo la capital iraní amaneciera envuelta en una nube tóxica, mezcla de lluvia y humo. «Esto supone un grave peligro para la salud, especialmente para los niños, las personas mayores y las personas con enfermedades previas», señaló el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la red X.


Los incendios en las instalaciones petroleras han creado una mezcla tóxica de contaminantes que se ha extendido sobre Teherán y ha entrado en los sistemas de drenaje, con una posible contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, señala CEOBS, organización británica sin ánimo de lucro miembro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). «Debido a la guerra, es poco probable que los incendios se extingan rápidamente», añade. El informe recuerda que el humo de los incendios de petróleo contiene contaminantes como monóxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, junto con partículas compuestas de hollín, material orgánico y metales traza.


Una mujer observa el humo que se desprende de la refinería de Shahran, debido al incendio que han provocado los ataques israelís de esta noche.

Una mujer observa el humo que se desprende de la refinería de Shahran, debido al incendio que han provocado los ataques israelís de esta noche. ABEDIN TAHERKENAREH  EFE. 

La geografía de Teherán agrava el problema, al situarse la ciudad en una cuenca semicerrada, al pie del macizo del Elburz y entre picos de 2.000-4.000 metros. Esto «restringe considerablemente la circulación del aire en la ciudad». En esta época del año, la capa límite atmosférica (en contacto con la superficie terrestre) suele alcanzar durante el día solo 1-1,5 km, por debajo de las cumbre montañosas, «lo que forma una inversión térmica que actúa como una capa que atrapa los contaminantes». Tras la puesta de sol, esa capa cae de forma acusada, «lo que concentra los contaminantes cerca del suelo».


Además, «el denso tejido urbano de Teherán crea numerosos "pasillos urbanos"», con un flujo restringido del aire entre los edificios. El Observatorio indica que quedarse en casa no es una solución, porque las partículas se filtran en los edificios y se posan sobre los muebles. La concentración no es muy distinta en interiores y exteriores. Los contaminantes de los incendios se acumularán asimismo en carreteras, tejados, suelos y cultivos, que serán una fuente de exposición secundaria cuando el viento origine tormentas de polvo.


El análisis subraya que Teherán sufre ya una alta contaminación de base, con niveles de partículas finas en suspensión (PM2,5) que superan hasta 4,5 veces los umbrales de la OMS. En cuanto al agua, «hay informes de derrames de los depósitos petroleros de Shahran que llegaron a los desagües pluviales de Teherán y causaron una explosión». «Es difícil pronosticar con exactitud dónde podrían llegar los productos petrolíferos derramados o los contaminantes arrastrados a los desagües. Se espera que sigan la pendiente norte-sur de Teherán y que entren en masas de agua naturales o suelos agrícolas, donde a su vez podrían contaminar las aguas subterráneas poco profundas», pronostica el informe.


No solo en Teherán

Pero el problema no es solo de Teherán: el humo puede afectar a localidades, cultivos y ecosistemas muy alejados, tanto como Siberia. Las partículas procedentes del petróleo quemado en los ataques pueden llegar a los glaciares, «donde el carbono negro puede acelerar el calentamiento, como sucedió con los incendios de petróleo de Kuwait de 1991». Igualmente, esas partículas «pueden interactuar con las nubes, cambiando su vida útil y estructura», y alterar el sistema climático.


 «Si el número de incendios de petróleo en la región aumenta, acumulativamente estos efectos pueden tener un efecto apreciable en el clima, lo que significa que la observación y el seguimiento son importantes», resume el informe de CEOBS

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