La joven repartidora con furgoneta roja a la que se señaló por error como autora de los robos en Teo: «Me rompió ver cómo me difamaban en redes, me seguían o me insultaban» - .

📰 Las Principales 📰 👈

Home Top Ad

Responsive Ads Here

Post Top Ad

Responsive Ads Here

viernes, 13 de marzo de 2026

La joven repartidora con furgoneta roja a la que se señaló por error como autora de los robos en Teo: «Me rompió ver cómo me difamaban en redes, me seguían o me insultaban»

Por Más Noticias y un poco Más
SANTIAGO.

Andrea Restrepo, con la furgoneta roja con la que reparte para la firma CTT Express
Andrea Restrepo, con la furgoneta roja con la que reparte para la firma CTT Express. 

Andrea Restrepo, tras leer duros comentarios en Facebook, se decidió a exponerse públicamente y a explicar por qué su furgoneta aún no está pintada de blanco o por qué circula más despacio. Demanda «que no se debe juzgue sin conocer los hechos, porque puede causar mucho daño psicológico»


Fue hace dos días cuando Andrea Restrepo se decidió a dar un paso adelante y a intentar frenar la campaña creada contra ella entre vecinos del Concello de Teo que se pusieron en alerta y la señalaron por error como autora del repunte de robos registrados en las últimas semanas en varios puntos del municipio. A través de una publicación en Facebook, registrada en el mismo grupo —«Vivir en Teo»— en el que se habían vertido sospechas y acusaciones contra la joven, ella misma decidió presentarse, aclarar que es una autónoma de 31 años y que trabaja como repartidora para la firma CTT Express en su almacén del polígono industrial del Tambre, en Santiago. «Preferí exponerme yo misma y aclarar todo. Podría denunciar los comentarios, pero no quise hacerlo. Entiendo la parte del miedo de los vecinos ante los robos, pero no se puede juzgar ni insultar así a nadie. A mí me hubiese gustado que antes de escribir esos insultos en Facebook, los vecinos me hubiesen parado cuando iba con la ya famosa furgoneta roja y me hubiesen preguntado por qué circulaba tan despacio por lugares como Feros o Raxó, o por qué sacaba fotos… Me rompió ver cómo se me difamó en redes y cómo me seguían o me insultaban cuando iba con mi furgoneta», explica con serenidad la joven, repasando cómo se llegó a ese punto.

Todo comenzó a inicios de marzo, cuando la joven —nacida en Colombia, pero criada desde niña en Santiago— llevaba pocas jornadas haciendo una última parte de la ruta que recorre a diario desde Conxo, en Compostela, y con la que, tras circular por O Restollal y O Castiñeiriño, se adentra también en el Concello de Teo, repartiendo paquetes por 26 lugares de ese municipio. «Yo llevo menos de dos meses en la empresa y, esa última parte de las aldeas de Teo, la hago desde hace menos de un mes. No conozco los lugares, por eso circulo despacio; o me paro, y doy vueltas. Si miro el móvil estando parada es porque busco la geolocalización o guardo luego las ubicaciones en mi Google Maps», remarca, respondiendo así a algunas de las sospechas que se escribieron contra ella desde hace semanas.

Después de que una usuaria pusiese el foco en una «furgoneta encarnada que circula por Feros e por Raxó e da que, a conductora, dá a impresión que está vixiando algo, circulando despacio e pasando unha e outra vez polo mesmo sitio», los comentarios no dejaron de crecer, ni de subir de tono, pidiendo algunos miembros del grupo que la gente cogiese la matrícula de su coche y se la comunicase a la policía, o reconociendo otro usuario que «hoxe discutín con ela en Cacheiras polo medio da estrada». En las jornadas siguientes, los comentarios continuaron, ubicando dónde se había visto a la furgoneta y a su dueña, a la que acusaban de sacar fotos a las casas. «Eso no es cierto. Cuando dejo paquetes en alguna casa, y la gente no está, documento la localización exacta con una foto, que el cliente me da permiso para sacar. O bien se la envío directamente o la guardo para mí como prueba de que el paquete se entregó, ya que podría perderse. Nunca saco fotos de las casas ni de nadie que viva en ellas», reafirma Andrea, explicando también por qué su furgoneta roja aún no está pintada como las del resto de la firma de paquetería, algo que también levantó las suspicacias populares.

«Yo, desde siempre, me dediqué a la hostelería. De hecho, hasta llevé un año un bar que había en la avenida Rosalía de Castro, en Santiago, o trabajé en la famosa A Taberna do Portugués, de Boqueixón. Pero, hace años, tuve un accidente, y poco a poco ese sector me fue pesando. Mi pareja, que trabaja en CTT, me comentó la posibilidad de que me hiciese al suyo, y no dudé. Somos autónomos. Compramos la famosa furgoneta roja en Málaga. Es automática y algo especial, por mis operaciones de cadera. Fue un vehículo difícil de encontrar… Entiendo que extrañe que sea roja, pero, avisamos a la empresa y nos dijeron que no había problema si la pintábamos de blanco. Lo que pasa es que no nos dieron fecha hasta el 12 de abril, que es cuando la vamos a pintar. Luego se rotulará como el resto de las de la empresa. Por ahora llevo un cartel para aclarar que soy de CTT y, la responsable de la empresa, al ver todo lo que se montó, ya me dio también una sudadera», explica, fotografiándose con ella puesta.

«De los comentarios de Facebook me enteré por casualidad. El primer punto CTT donde paro es en el Estanco Paz Nogueira, en O Castiñeiriño, en Santiago, a cuyo personal conozco bien, porque en mi etapa como hostelera también trabajé en el cercano Mercado Boanerges. Ellas fueron quienes me alertaron de que se hablaba de mi furgoneta en ese grupo de Facebook. Al principio ni le di importancia, y hasta me lo tomé de broma. Pero a medida que pasaban las jornadas, ellas me lo comentaban de nuevo y, sobre todo, desde que empecé a ser consciente de que algún coche me seguía cuando circulaba por esas aldeas de Teo, empecé a sentir cierto miedo», explica, sin olvidar un día que la marcó.

«No voy a olvidarme de una dirección. Buscaba una casa situada en una calle, llamada Igrexa, y es cierto que debía ir a 10 kilómetros por hora. De repente, un hombre me empieza a insultar, a llamarme ''paleta''», lamenta. «A partir de esa jornada, otros vecinos, en cuanto me veían, cogían sus coches... También pasaba que me paraba con alguien para preguntar una dirección y todos se iban corriendo diciendo: ''No, no''. O iba a entregar paquetes y no me abrían la puerta. Fui entonces consciente de la magnitud de lo que pasaba. Lo que empezó siendo para mí un reparto relajante, por una zona preciosa, y que me permitía hablar de forma cercana con los vecinos, se convirtió en algo que me hacía sentir muy mal. Ves comentarios como ''Hay que cogerla y darle de palos'' o ‘'Hay que reventarle la furgoneta'' y ya no sabes qué hacer. Hasta me empezó a dar miedo dejar la furgoneta abierta… Al final me decidí a escribir en el mismo grupo de Facebook razonando por qué circulo despacio y explicando quién soy. Creo que de lo que pasó la gente debería aprender que no se debe juzgar sin conocer los hechos, porque puede causar mucho daño psicológico. Me gustaría que quedase esa enseñanza, la de no juzgar y difamar», remarca firme.

Ya más tranquila, aclara que la jornada de ayer, un día después de que se decidiese a narrar todo en Facebook, transcurrió sin incidentes. «Mucha gente me dio ánimo… Ayer, tras la publicación, leí todos los comentarios que me dejaron y me quedó el corazón encogido de la emoción. Ojalá a partir de ahora los vecinos se paren a hablar conmigo y me conozcan. Soy buena persona, responsable y trabajadora», acentúa ya agradecida. 

Su publicación, ya viral, suma más de 200 comentarios de apoyo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Post Bottom Ad

Responsive Ads Here