
El pasado enero se había dado de baja en el PSOE y desde entonces había votado según su criterio en los plenos.
En un comunicado hecho público en la tarde de este lunes, la ingeniera aseguró que se trata de una decisión «meditada, adoptada tras discrepancias sostidas na forma de entender e desenvolver o labor municipal, e desde a convicción de que, na situación actual, debo exercer a miña responsabilidade con plena coherencia, independencia de criterio e lealdade ao interese xeral».
Lejos de dejar la corporación, Reigosa continuará en ella pero como no adscrita «desempeñando a miña función con seriedade, respecto institucional e compromiso cos veciños e veciñas de Lugo», dice.
El nuevo rol de Reigosa supone dejar al gobierno local sin mayoría en el pleno. El PSOE pasa así a tener siete concejales, el BNG, cinco, y el PP que lidera Elena Candia 12.
El voto de Reigosa, como se demostró en las últimas sesiones, es decisivo. Otra cuestión es lo que suceda con el gobierno local. A un año de las elecciones municipales, y con el presupuesto para el 2026 todavía sin aprobar definitivamente, no parece el mejor escenario para que el PP decida dar el paso de una moción de censura, pero a estas alturas nada es descartable.
Precisamente esta semana se preveía someter el presupuesto del 2026 a su aprobación definitiva, y desde hace semanas había dudas sobre el sentido del voto de Reigosa. El movimiento anunciado hoy por la concejala, deja esta cuestión todavía más en el aire.
Noticia en proceso de ampliación.

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