
Galicia recupera este fin de semana la influencia del nordés, que irá estabilizando el tiempo, aunque dejando temperaturas mínimas muy bajas.
Ahora mismo está ejerciendo un papel de bloqueo. Las borrascas no pueden avanzar desde el Atlántico norte hacia el interior del continente y tienen que desplazarse hacia el sur. Por ello, este sábado hay una borrasca situada al norte de África. Desde esta ubicación va a generar una circulación del este que propiciará lluvias intensas y nevadas copiosas en las comunidades del Mediterráneo. Ha sido nombrada como Harry por la Agencia Estatal de Meteorología.
Mientras, en Galicia su influencia se traducirá en nordés. Hoy habrá chaparrones y nieve por encima de los 800 metros de altura en la comunidad gallega, pero la atmósfera irá estabilizándose con el paso de las horas gracias al viento del norte y de componente este.
Mañana será una jornada de nieblas matinales en el interior y nubes y claros. El cielo estará más despejado en las Rías Baixas. Es decir, la típica situación asociada al nordés. Y como tal, las temperaturas mínimas serán muy bajas, rozando los cero grados en el interior y cuatro, como mucho, cerca de la costa.
Al oeste de la Península se encuentra el anticiclón de las Azores. Este es termodinámico y semipermanente. Es decir, siempre suele estar en esa zona del Atlántico, aunque puede subir y bajar en latitud dependiendo, por ejemplo, de la estación del año. Forma parte de la circulación general de la atmósfera, en concreto, de la llamada Célula de Hadley. Entre los 30 y 60 grados norte hay una zona de subsidencia, es decir, donde el aire cae desde las capas altas de la atmósfera hacia la superficie. Este aire que desciende genera una zona de alta presión sobre el suelo.
El anticiclón de las Azores suele generar precisamente el nordés. Sin embargo está alejado y, en realidad, es la borrasca la que provoca esa circulación del aire que permitirá que mejore el tiempo.

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