
La Organización Meteorológica Mundial estima que el enfriamiento del Pacífico ecuatorial estará activo al menos hasta marzo del 2026.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) acaba de comunicar que La Niña estará activa hasta marzo del 2026. También se prevé en principio que sea un episodio débil. Sin embargo, si algo se ha aprendido del último evento que duró desde el 2020 hasta el 2023, más largo y fuerte de lo previsto, es que las previsiones ya no son tan fiables. La Niña es un evento natural conocido y predecible desde hace décadas, pero el clima de la Tierra está cambiando. Es decir, el fenómeno no ha mudado, pero sí el contexto en el que se desarrolla y por ello ahora hay mucha más incertidumbre.
El enfriamiento del Pacífico ecuatorial siempre suele refrigerar el planeta. De hecho, desde el 2023, cuando acabó el episodio triple de La Niña, la temperatura media global está disparada. Sin embargo, el comunicado de la OMM aclara que los próximos meses seguirán siendo más cálidos de lo normal. En estos momentos, La Niña no puede frenar la tasa de calentamiento actual que no tiene precedentes en miles de años.
Otra cuestión que cabe preguntarse es cómo puede afectar a Galicia. No es posible establecer una relación causa-efecto, pero hay varias investigaciones que apuntan a una correlación estadística entre este fenómeno y primaveras secas en el noroeste peninsular. Durante el período 1951 / 2006, las primaveras en la comunidad gallega fueron secas en el 83-100 % de las ocasiones que coincidieron con la presencia de La Niña.
Las aguas frías en el Pacífico se asocian con el desarrollo en el Atlántico norte de un anticiclón de bloqueo que frenan en el paso de las borrascas. Es lo que provocó la última sequía en Galicia en el 2021 y buena parte del 2022 y justo lo contrario de lo que tenemos ahora mismo. El anticiclón de las Azores se encuentra desde hace semanas más al sur de lo normal y las bajas presiones llegan una detrás de otra. La delegación gallega de la Agencia Estatal de Meteorología confirmó ayer que el otoño ha registrado un 49 % más de precipitaciones, convirtiéndose en la décima estación más húmeda de la serie histórica. También ha sido cálida, sobre todo porque la nubosidad ha provocado que las temperaturas mínimas fuesen elevadas.

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