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jueves, 30 de octubre de 2025

VIGO CIUDAD: La Fiscalía califica de ejecución el crimen de la escopeta de Vigo: «Estaba harto de la víctima y le pegó un tiro».

Por Más Noticias y un poco Más
VIGO / LA VOZ. 

Imagen del acusado del crimen de Coia en el juicio
Imagen del acusado del crimen de Coia en el juicio M.Moralejo. 

La acusación dice que la víctima estaba asustada y arrodillada cuando el acusado le disparó en la cara desde arriba y a menos de un metro de distancia con una escopeta de caza de calibre 12.


 La Fiscalía asegura que el crimen de la escopeta en Vigo el 6 de abril del 2024 «fue una ejecución, la víctima estaba arrodillada». La acusación pública cree que José Luis Maneiro debe ser condenado por la muerte de un tiro en la cara de su viejo amigo Francisco Javier Balseiro, con el que tenía una mala relación. Fue a bocajarro, a menos de un metro de distancia.

La Fiscalía pone en duda la tesis del abogado de que el acusado actuó en legítima defensa. Maneiro contó el miércoles al jurado que la víctima fue a su casa, golpeó la puerta, en la rúa de Abaixo, en el barrio de Coia, y lo amenazó a él y su madre con un machete y una barra de hierro. El acusado se metió en casa y disparó un cartucho de sal de aviso, que impactó en un coche aparcado, y luego descargó munición real de perdigones contra Balseiro, hiriéndole en la mejilla y la garganta de forma letal.

«Eso no es defenderse, es ejecutar a una persona que está arrodillada y mirando hacia arriba», ha explicado esta mañana la fiscal al jurado en sus conclusiones.

Según la Fiscalía, el acusado «estaba harto de la víctima y lo estaba esperando con una escopeta de caza para pegarle un tiro». La Fiscalía añade que el acusado se aprovechó de la ventaja porque la víctima estaba arrodillada porque se había asustado por un tiro previo de aviso con sal y el acusado le disparó desde arriba, cuando le era imposible defenderse. «Fue una ejecución, lo tenía a su merced, no quiso asustarle sino que se quedó allí y, unos segundos después, lo remató para que no lo molestase más».

El abogado intentó convencer al jurado de que el acusado sentía un «miedo insuperable» y disparó en defensa propia para salvar su vida. «Lo tenía que frenar, venía a por mí y luego a por mi madre», relató el acusado a la policía. El acusado ha modificado su petición de absolución para que el jurado admita la atenuante de legítima defensa para reducir su pena de cárcel.

Pero la Fiscalía le contesta que fue una defensa «desproporcionada»: «Si tuviese un miedo atroz que le nubló el juicio se habría metido en casa. ¿Por qué no llamó a la policía? ¿Por qué le abrió la puerta?» 

La acusación particular, que representa a la familia, sostiene que el ángulo del disparo desde arriba, con una diferencia de 42 centímetros, «es una ejecución».


La Fiscalía añadió que las pruebas de ADN en la escopeta y los restos de pólvora lo delatan. Desdeña la atenuante de alteración psíquica porque el implicado hubiese consumido cocaína la víspera o tenga un trastorno de impulsividad que, en todo caso, habría modificado levemente su voluntad y sabía lo que hacía. También rechaza la atenuante de confesión porque solo reconoció los hechos cuando la policía lo arrestó y le requisó la escopeta.

El juicio por jurado llega a su fin. La sesión de conclusiones se ha celebrado esta mañana en la quinta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. Los miembros del jurado se reunirán para deliberar.

Disculpas

El acusado, José Luis Maneiro, en su derecho a decir la última palabra, pidió disculpas a la familia del fallecido, amigo y vecino del barrio de Coia desde la adolescencia. «Lo siento mucho, muchísimo, es muy buena gente, gente humilde, yo le tenía mucho cariño a él aunque ahora nos llevásemos mal. Si hubiese sido al revés, si yo hubiese ido a la casa de su madre con un machete y me matasen, mi familia no hubiese a mi entierro, me hubiese dejado de lado», afirmó ante el jurado.

La defensa pidió «sentidiño» al jurado porque la versión que da el acusado es la que tiene «sentido común» porque está acreditada una mala relación con la víctima y por la existencia de armas en la escena, así como la «función protectora» del implicado hacia su madre. «Estaban en peligro y lo paró a tiempo si quisiera matar a este señor ¿lo haría en su propia casa? ».

El abogado recordó al jurado que la duda favorece al reo y que hay que probar la culpabilidad. Insistió en que el forense nunca dijo que la víctima estaba agachada o arrodillada sino que «ella y el acusado estaban en planos diferentes y sus posiciones dependían del dinamismo de las acciones».

Niega que hubiese alevosía sorpresiva porque el acusado no tenía intención de matar ni lo esperaba con una escopeta y le disparó sin más: «Nos quieren hacer que había buena relación pero el ahora fallecido no iba con la mejor de.las intenciones a la vivienda del acusado. ¿Para qué llevaba un machete?». Añade que entre ambos hubo episodios violentos y amenazas y que el acusado había sufrido una agresión por la parte contraria. «Existen imágenes y audios muy clarificadores de amenazas del fallecido al acusado», añadió.

El abogado recalca que el acusado no atacó sino que reaccionó al ataque del ahora fallecido que mostraba «una conducta agresiva y amenazante». Por ello, hizo un primer disparo de advertencia: «No actuó de forma traicionera».

Propuso una atenuante de legítima defensa con proporcionalidad al ataque ante un inminente peligro. «Seamos serios, acudir a pedir auxilio a los vecinos o a su madre es ridículo», indicó el letrado.

También reclama la atenuante de confesión porque reconoció los hechos «espontáneamente» ante la policía en la escena del crimen.

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